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  • Columna de @Peredarelator

Se viene el cumpleaños N°14 de las SADP. “Lazaro… Levantate y anda”

Las promesas de reforma a las sociedades anónimas deportivas es la esperanza de los clubes de Regiones y Provincias para poder seguir existiendo


Hablar de las Sociedades anónimas deportivas (en adelante SADP), es sin duda sinónimo de mucho tecnicismo y un idioma difícil de digerir para muchos de los que no entendemos el idioma económico. La gran mayoría de los que seguimos el futbol sabemos la razón por la que comenzó todo esto en nuestro país. Para los que no lo saben o no lo recuerdan, vamos a darles una manito.


El año 2002, específicamente el 23 de enero el vigésimo segundo Juzgado de Garantía de Santiago, por intermedio de la jueza Helga Marchant, dictaminó la quiebra de Colo-Colo. Tras esto como efecto domino, se comenzó a conocer más casos, lo que incluso motivó una paralización de los jugadores ese mismo año. Razón que motivo al poder ejecutivo y al empresariado a impulsar las denominadas Sociedades Anónimas Deportivas (SADP) que tenían como principal objetivo mejorar las administraciónes de los clubes, limitar los ingresos de entidades públicas, garantizar la transparencia de los participantes de nuestro “balón pie” nacional.


Finalmente el 5 de mayo de 2005 se promulga la ley N° 20.019, que regula las sociedades anónimas deportivas profesionales, la cual fue presentada por el entonces Presidente Sebastián Piñera con una transversal participación parlamentaria, donde destacan la participan del entonces PS Carlos Ominami, Ignacio Perez de RN y Jorge Pizarro de la Democracia Cristiana.

El libro “La Caída” del periodista Francisco Sagredo del año 2011 en uno de sus párrafos nos dice “El nuevo sistema abrió el mercado del fútbol al ingreso de nuevos actores. A 8 años de la entrada en vigencia de la ley, los dueños del fútbol son, en su mayoría, representantes del mundo empresarial y político, amplias redes de poder e influencia. Esas nuevas condiciones de la industria permitieron el ingreso al negocio de actores muy distintos al que nos tenía acostumbrado el medio, profesionales de prestigio, empresarios con inmensas fortunas o políticos de renombre comenzaron a ser cada vez más identificables en el mapa del balompié chileno, el fútbol se transformaba en terreno fértil para la inversión de personajes de enorme influencia en la agenda nacional.”


Así como Sagredo lo grafica en su libro, el futbol chileno, pasaba de ser manejado por corporaciones de derecho público sin fines de lucro, a ser controlado por conglomerados empresariales y políticos de renombre, quienes por medio de la compra de acciones, tomaron el control de los clubes con el paso del tiempo, dado que la ANFP exigió la participación en los campeonatos del futbol profesional bajo esta figura.


Nombres como el de Arturo Salah, Sebastián Piñera, Gustavo Hasbún, Gabriel Ruiz Tagle en Colo Colo, Edmundo Hermosilla en la U, Jaime Estévez, Fernando Echeverría Vial, Felipe Larraín Bascuñán, Alfredo Moreno Charme en la UC. Joaquín Lavín en Wanderers y Laurence Golborne en Audax fueron de los primeros que comenzaron a aparecer en las SADP.


A 13 años de esta realidad y desde la oficina de “Betty La Fea”, escondidos en lo más recóndito de “esta empresa”, es decir desde una de las regiones más pobres del país (Araucanía) y desde la provincia con mayor desempleo (Malleco). Me nacen muchas preguntas.


- La transversalidad política con la que se aprobó esta modificación en nuestro país, fue en beneficio de la actividad del futbol? O fue para permitir la entrada de grupos económicos, los cuales apoyan figuras políticas, las que con el tiempo comenzaron a tomar protagonismo dentro de las sociedades anónimas?

- Fue realmente en beneficio del Futbol Chileno que se crea esta ley?. O fue un traje a la medida para quienes tenían muy claro como esto en un futuro no muy lejano se transformaría en “paraíso fiscal deportivo”?

- Cuando crearon esta ley lo hicieron tras algún estudio serio que abalaba la sustentabilidad en el tiempo de aquellos clubes pequeños como el caso de Lota, Naval, Ovalle, Linares, Malleco Unido, etc.


¿Cuanto de lo aquí mencionado es de conocimiento público?

Espero que si no el total, ojala una gran mayoría.


En lo que a segunda división respecta las historias no dejan de ser trágicas, el ejemplo de Lota Schwager, Ovalle, Naval, Trasandino y el más cercano para mi Malleco Unido, son la confirmación de que las SADP son un cáncer que se está comiendo al futbol chileno por dentro y que espero no sea detectado cuando este ya sea terminal.


La Ley prohíbe la entrega de recursos de gobierno a estos equipos que en su gran mayoría nacieron al alero de los municipios y con aportes de los gobiernos regionales. Además muchos de estos clubes son de zonas de escasa presencia de empresas de grandes capitales. Donde incluso ni siquiera los políticos muestran interés real por ellos.


Muchos de los dirigentes que encabezan estos clubes son empresarios de capitales menores que los grandes del futbol chileno, quienes motivados por el arraigo al club y en ocasiones una apuesta a futuro, inyectan uno que otro recurso e invierte parte de su tiempo para mantener vivo los colores de estos equipos.


Las pocas experiencias de inversiones foráneas han fracasado producto de que estos clubes con el paso del tiempo comienzan a transformarse en “barriles sin fondo” que consumen mucho más de lo que perciben. Lo que con el tiempo los termina espantando o buscando una nueva alternativa, como es el caso de Jhon Sol en Lota Schwager, Vallenar, Recoleta y La Pintana o Cristian Ogalde en Santa Cruz. O como dejar de mencionar a Miguel Nasur en Deportes Ovalle.

La ANFP poco se interesa en la Segunda División, en Consejo de Presidentes ni hablar, no van a permitir que lleguen más invitados al cumpleaños para dividir la torta en trozos más pequeños, pues la gran mayoría ya se acostumbró a la irregular repartición de tan apetecido manjar.

La Ley de SADP está a punto de cumplir 14 años, y en la previa de esta celebración se han anunciado modificaciones lideradas por el Diputado Matías Walker, donde se plantean 4 puntos específicos de modificación:

  • 1- Que todas las sociedades anónimas sean fiscalizadas por la Superintendencia de Valores y Seguros, sean estas abiertas o cerradas

  • 2- Que los clubes de fútbol se puedan constituir como personas jurídicas sin fines de lucro, con una debida fiscalización

  • 3- Eliminar los conflictos de interés en la propiedad de las Sociedades Anónimas Deportivas

  • 4- Posibilitar la real participación, decisiva y económicamente responsable de los socios e hinchas de los clubes, esto por intermedio de la capitalización de las sociedades anónimas a través de la emisión de nuevas acciones que pueden ser suscritas por los hinchas que participen de las corporaciones o fundaciones anteriores a la creación de las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales o por el traspaso de las acciones ya existentes.

Es en el punto 2 y 4 donde algunos vemos posibilidades de salvación para los equipos de provincia, como Malleco Unido. Pero aquí asistiremos a otro gran enemigo que hoy tienen estos clubes. El arraigo de su comunidad con estos. Pues lo más seguro la única forma de frenar este cáncer serán hinchas empoderados, que asuman el desafío de ser activos miembros de estas sociedades, pero activos en la vida real, no en el universo paralelo de las redes sociales, donde el me gusta, los corazones y las palabra de aliento no se traducen en ningún apoyo para la institución. Vamos “Lazaro… levántate y anda” que el milagro de que tu club se mantenga con vida depende solo de ti y de cuanto puedas motivar a tu comunidad.

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